Por: Alvaro
Jibran Mosqueda Macossay.
La condición humana es término muy discutido por
muchos filósofos desde la antigüedad, este a fin de cuentas y de manera concreta,
abarca la totalidad de la experiencia de vivir vidas humanas, comparándolo con
el conocido ejemplo de sobre qué fue primero si el ¿huevo o la gallina?, en
éste caso la condición humana se adquiere. Por tanto esta experiencia de la que
se habla es posterior a la naturaleza humana con la que nacemos. El tema ha
sido debatido por Sartre, Ortega Gasset pero ahora toca hablar sobre lo que
Hannah Arendt entiende por condición humana.
La representación de naturaleza humana es entendida como una esencia trascendente (Arendt, 2005), y la autora cree que esta es una de las supuestas verdades que han impedido definir el complejo término de práctica política.
En su obra (Arendt, 2005) considera que existen
una serie de condiciones habituales en todos los seres humanos y a ello
denomina condición humana.
Siendo analíticos se distinguen algunas disposiciones:
la vida, la mundanidad, pluralidad, labor, fabricación, acción, potencia,
violencia y poder (Arendt, 2005), formando algunas,
parte de la esfera privada de nuestras vidas y otras de la esfera pública,
siendo que entre lo público y lo privado hay un punto de unión representado por
la mundanidad, la fabricación y la violencia.
Si se habla de la “vida” y en términos aterrizados a
la realidad, está entendida como aquella disposición donde cae lo puramente
físico, y, ejemplificándolo son las actividades inherentes a las existencia de
cualquier ser, llámese humano o no, de acuerdo a la pirámide de Maslow estas
son las necesidades fisiológicas como la respiración, alimentación, descanso,
homeostasis, etc.
En tanto que el mundo de lo mundano es entendido
como aquella realidad creada por el ser humano, donde éste puede desarrollarse.
Viene a representar el encierro del ser humano en su realidad y sus ideas, convirtiéndose
el humano en prisionero de su mente (Serrano G., 1998). Por tanto esta
realidad creada por él mismo lo limita y no le permite actuar de acuerdo a la
naturaleza, sino que desvaloriza la realidad y la adapta a su condición. La
labor, que como se menciona está enfocada al mantenimiento de la vida (Arendt, 2005) y pueden ser
entendidas como aquellas acciones vinculadas con el mismo aseo personal y que
mantiene la homeostasis de la que habla Maslow en su pirámide. Las actividades
de este estadio están encauzadas a mejorar las condiciones en las que se
realizan las determinaciones mencionadas anteriormente (vida y mundanidad). De
esta actividad resulta a fin de cuentas lo que llama Arendt “vida” (Arendt, 2005) y no la produce solo
en el sentido biológico sino en el sentido social ya que a través del quehacer con
nosotros mismos las personas que nos rodean encuentran agrado. En la labor según
se logra entender existen dos asuntos muy importantes la primera se refiere al trabajador o como ella le llama “animal laborans” (Arendt, 2005) que es quien a
fin de cuentas realiza la actividad y en el otro extremo encontramos para quien
hacemos la actividad (Jefe). De esta manera cabe distinguir que labor y trabajo
no resultan sinónimos ya que se consideraría labor todo aquello que se realiza
para nosotros, y, trabajo (fabricación) aquello que llevamos a cabo por una
remuneración.
La relación entre labor y fabricación (trabajo) ha
variado enormemente a lo largo de la historia humana y en los últimos siglos se
dio una “explosión industrial” (Serrano G., 1998) que llevó a cambiar estos modelos propiciando
desde luego mejora de las condiciones y mayor acumulación de riqueza, siempre
mediante el trabajo[1] .
La fabricación entendido como aquel trabajo que se
realiza, aplicándolo a términos más comunes podría ser una ocupación remunerada,
con el fin de mejorar las condiciones de vida y de una u otra forma mantenerla,
para la autora fabricar es trabajar en la elaboración de objetos para la usanza
y estos tienen un carácter durable. Para
Arendt el “homo faber” (Arendt, 2005) inventó los
útiles en instrumentos para erigir un mundo y no para ayudar al transcurso de
la vida de los seres humanos.
Los instrumentos fueron objetos de la naturaleza que
el hombre utilizó de una manera artificial, aquí se tiene un claro ejemplo del
concepto de sometimiento de la naturaleza a las necesidades humanas (Serrano G., 1998). Cuando el ser
humano le dio uso alternativo los mejoró, y de esta manera, se logró mayor
eficacia para que al final de cuentas se estableciera la simbiótica relación
hombre-máquina que avanza rápidamente, siendo la tecnología parte importantísima
del quehacer diario.
Y fue precisamente durante aquella “explosión
industrial” que se mencionó anteriormente donde la relación entre el ser humano
y sus creaciones inanimadas cobro más vida, que paradójico ¿no?, ya que por el
sometimiento del entorno natural y la modificación y replicación y
extrapolación intencionada de procesos naturales o artificiales se logró
mejorar el rendimiento y reducir el costo de fabricación y lentamente el ser
humano fue reemplazado en determinadas funciones por las máquinas que el mismo había
creado. En la actualidad este ejemplo se equipara a la revolución informática.
Al presente es necesario reflexionar de nueva cuenta
sobre el trabajo, redefiniendo las bases en las que se fundaron los pensadores
de antaño. Debido a que la deshumanización no proviene de las máquinas sino del
propio ser humano quien utiliza en mayor medida su “potencia” desencadenando lo que autora (Arendt, 2005) llama “violencia” que bien podría ser
entendido como el exceso de potencia pero socavando la integridad de la persona
víctima de ella.
Arendt dice que la acción humana está inmersa con la
parte pública y se desprende de su obra (Arendt, 2005) que está entendido
como las palabras y actos por medio de los cuales nos introducimos en el mundo
humano. Dicha inserción expresa, no está obligada por la necesidad que
representa la labor ni está dirigida por la utilidad que representa el trabajo
sino que Arendt indica que esto surge con el nacimiento del ser humano.
Como aderezo, la acción humana resultaría y
convendría que estuviera dentro de límites, ya que la limitación denota responsabilidad
en el comportamiento y actuar de los que conforman las sociedades, a partir de
la enumeración de la responsabilidades y declaración de derechos es como surgen
las leyes, decretos, tratados, etc. Que rigen a las sociedades, pues el derecho
es una creación artificial meramente humana., de esta forma nacería la
finalidad de todo acto público a que se refiere Arendt la “política” siendo ésta
un resultado de aquella (libertad) (Arendt, 2005). Las responsabilidades, son individuales y
colectivas y obligan las a la reflexión y detenimiento al tomar decisiones.
Siendo la reflexión una característica inherente al ser humano y es ahí cuando
exaltamos nuestra condición humana y nos diferenciamos del resto de los seres
vivientes con los que compartimos el planeta.
BIBLIOGRAFÍA
Arendt, H. (2005). La condición humana. Barcelona,
España: Paidos.
Serrano G., E.
(1998). Consenso y conflicto Schmitt, Arendt. México D.F.: México:
Centro de Estudios de Política Comparada.
[1] (Serrano G., 1998) Este autor maneja
el término de labor y trabajo como sinónimos, ya que el sostiene que la
riqueza se transforma en capital mediante la labor.
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