jueves, 8 de diciembre de 2011

LA CONDICIÓN HUMANA (ENSAYO).


Por: Alvaro Jibran Mosqueda Macossay.

La condición humana es término muy discutido por muchos filósofos desde la antigüedad, este a fin de cuentas y de manera concreta, abarca la totalidad de la experiencia de vivir vidas humanas, comparándolo con el conocido ejemplo de sobre qué fue primero si el ¿huevo o la gallina?, en éste caso la condición humana se adquiere. Por tanto esta experiencia de la que se habla es posterior a la naturaleza humana con la que nacemos. El tema ha sido debatido por Sartre, Ortega Gasset pero ahora toca hablar sobre lo que Hannah Arendt entiende por condición humana.   

La representación de naturaleza humana es entendida como una esencia trascendente (Arendt, 2005), y la autora cree que esta es una de las supuestas verdades que han impedido definir el complejo término de práctica política. 


En su obra (Arendt, 2005) considera que existen una serie de condiciones habituales en todos los seres humanos y a ello denomina condición humana. 


Siendo analíticos se distinguen algunas disposiciones: la vida, la mundanidad, pluralidad, labor, fabricación, acción, potencia, violencia y poder (Arendt, 2005), formando algunas, parte de la esfera privada de nuestras vidas y otras de la esfera pública, siendo que entre lo público y lo privado hay un punto de unión representado por la mundanidad, la fabricación y la violencia.


Si se habla de la “vida” y en términos aterrizados a la realidad, está entendida como aquella disposición donde cae lo puramente físico, y, ejemplificándolo son las actividades inherentes a las existencia de cualquier ser, llámese humano o no, de acuerdo a la pirámide de Maslow estas son las necesidades fisiológicas como la respiración, alimentación, descanso, homeostasis, etc.   


En tanto que el mundo de lo mundano es entendido como aquella realidad creada por el ser humano, donde éste puede desarrollarse. Viene a representar el encierro del ser humano en su realidad y sus ideas, convirtiéndose el humano en prisionero de su mente (Serrano G., 1998). Por tanto esta realidad creada por él mismo lo limita y no le permite actuar de acuerdo a la naturaleza, sino que desvaloriza la realidad y la adapta a su condición. La labor, que como se menciona está enfocada al mantenimiento de la vida (Arendt, 2005) y pueden ser entendidas como aquellas acciones vinculadas con el mismo aseo personal y que mantiene la homeostasis de la que habla Maslow en su pirámide. Las actividades de este estadio están encauzadas a mejorar las condiciones en las que se realizan las determinaciones mencionadas anteriormente (vida y mundanidad). De esta actividad resulta a fin de cuentas lo que llama Arendt “vida” (Arendt, 2005) y no la produce solo en el sentido biológico sino en el sentido social ya que a través del quehacer con nosotros mismos las personas que nos rodean encuentran agrado. En la labor según se logra entender existen dos asuntos muy importantes la primera se refiere al trabajador  o como ella le llama “animal laborans” (Arendt, 2005) que es quien a fin de cuentas realiza la actividad y en el otro extremo encontramos para quien hacemos la actividad (Jefe). De esta manera cabe distinguir que labor y trabajo no resultan sinónimos ya que se consideraría labor todo aquello que se realiza para nosotros, y, trabajo (fabricación) aquello que llevamos a cabo por una remuneración.


La relación entre labor y fabricación (trabajo) ha variado enormemente a lo largo de la historia humana y en los últimos siglos se dio una “explosión industrial” (Serrano G., 1998)  que llevó a cambiar estos modelos propiciando desde luego mejora de las condiciones y mayor acumulación de riqueza, siempre mediante el trabajo[1] .


La fabricación entendido como aquel trabajo que se realiza, aplicándolo a términos más comunes podría ser una ocupación remunerada, con el fin de mejorar las condiciones de vida y de una u otra forma mantenerla, para la autora fabricar es trabajar en la elaboración de objetos para la usanza y estos tienen un carácter durable.  Para Arendt el “homo faber” (Arendt, 2005) inventó los útiles en instrumentos para erigir un mundo y no para ayudar al transcurso de la vida de los seres humanos. 


Los instrumentos fueron objetos de la naturaleza que el hombre utilizó de una manera artificial, aquí se tiene un claro ejemplo del concepto de sometimiento de la naturaleza a las necesidades humanas (Serrano G., 1998). Cuando el ser humano le dio uso alternativo los mejoró, y de esta manera, se logró mayor eficacia para que al final de cuentas se estableciera la simbiótica relación hombre-máquina que avanza rápidamente, siendo la tecnología parte importantísima del quehacer diario. 


Y fue precisamente durante aquella “explosión industrial” que se mencionó anteriormente donde la relación entre el ser humano y sus creaciones inanimadas cobro más vida, que paradójico ¿no?, ya que por el sometimiento del entorno natural y la modificación y replicación y extrapolación intencionada de procesos naturales o artificiales se logró mejorar el rendimiento y reducir el costo de fabricación y lentamente el ser humano fue reemplazado en determinadas funciones por las máquinas que el mismo había creado. En la actualidad este ejemplo se equipara a la revolución informática.


Al presente es necesario reflexionar de nueva cuenta sobre el trabajo, redefiniendo las bases en las que se fundaron los pensadores de antaño. Debido a que la deshumanización no proviene de las máquinas sino del propio ser humano quien utiliza en mayor medida su “potencia” desencadenando lo que autora (Arendt, 2005) llama “violencia” que bien podría ser entendido como el exceso de potencia pero socavando la integridad de la persona víctima de ella.  


Arendt dice que la acción humana está inmersa con la parte pública y se desprende de su obra (Arendt, 2005) que está entendido como las palabras y actos por medio de los cuales nos introducimos en el mundo humano. Dicha inserción expresa, no está obligada por la necesidad que representa la labor ni está dirigida por la utilidad que representa el trabajo sino que Arendt indica que esto surge con el nacimiento del ser humano. 


Como aderezo, la acción humana resultaría y convendría que estuviera dentro de límites, ya que la limitación denota responsabilidad en el comportamiento y actuar de los que conforman las sociedades, a partir de la enumeración de la responsabilidades y declaración de derechos es como surgen las leyes, decretos, tratados, etc. Que rigen a las sociedades, pues el derecho es una creación artificial meramente humana., de esta forma nacería la finalidad de todo acto público a que se refiere Arendt la “política” siendo ésta un resultado de aquella (libertad) (Arendt, 2005).  Las responsabilidades, son individuales y colectivas y obligan las a la reflexión y detenimiento al tomar decisiones. Siendo la reflexión una característica inherente al ser humano y es ahí cuando exaltamos nuestra condición humana y nos diferenciamos del resto de los seres vivientes con los que compartimos el planeta.    

BIBLIOGRAFÍA



Arendt, H. (2005). La condición humana. Barcelona, España: Paidos.
Serrano G., E. (1998). Consenso y conflicto Schmitt, Arendt. México D.F.: México: Centro de Estudios de Política Comparada.




[1] (Serrano G., 1998) Este autor maneja el término de labor y trabajo como sinónimos, ya que el sostiene que la riqueza se transforma en capital mediante la labor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario